o de camino para casa todavía se trabaja
Yendo para el tranvia para volver a casa me cruzo con Lolo y Diego. Los dos son dos jóvenes del barrio ex-usuarios del punt. Han ganado algunos años y algún quilo de más (como todos)
Lolo es un pequeño genio de la mecánica, los coches, la informática, los ordenadores y todo lo que huela a tecnología, inquieto y con las neuronas siempre preparadas. Diego es un pillo apuesto con la lengua rápida para el intercambio de pullas pero fanfarrón.
- ¿Qué David, ya plegas? – me dice Diego mientras me da la mano.
- Si, ya es hora.
- Si no es tarde – me dice Lolo – y tu allí con los ordenadores estas regalado.
- Claro, claro – respondo, supongo que la conversación ira hacia el tema de que yo no curro que en realidad estoy en el punt mirando webs y chateando todo el día pero no…
- Ahora te rompemos con los ordenadores – me dice Diego y mira a Lolo para que le apoye.
- Claro, ahora sabemos más – dice Lolo.
- No lo dudo, ademas vosotros sois mas malos que yo. – y le guiño un ojo.
- Ahora petamos wifis – dice Diego y me pregunta: ¿Qué programa usas tu para petar wifis?
Tengo que contestar, una cosa es pasar de pardillo pero no de inculto. Una respuesta que no comprometa pero que parezca real, no aceptar que lo usas pero si que lo conoces. Ya sabéis, la mujer del Cesar….
- Uhmmm, no se no me acuerdo, un programa de esos que escanean las wifis y al final te dan la contraseña. Pero son muy lentos y si el otro cambia la contraseña vuelta a empezar. Ademas tampoco es tan difícil, se trata de encontrar un programa via google y usarlo – miro al Lolo para saber si asiente- Pero es muy lento y no vale la pena.
- Nosotros no lo hacemos así, hacemos un ataque – dice Diego y deja que Lolo me lo explique
- Envías cincuenta paquetes y eso te da los datos para trazar la red y encontrar la contraseña.
- Bueno, un sistema o otro. – Aprovecho para lanzar la bomba de profundidad a ver si rasco algo- Pero lo que hay que hacer es abrir vuestras wifis.
-¿Qué? – dice Lolo
- Claro, como yo. Yo en casa, la wifi esta abierta. Mientras no estoy en casa o no la uso la dejo abierta para que cualquiera pueda usarla. Cuando yo la uso, reseteo el router y le pongo una contraseña.
- Claro, -dice Lolo – pero eso no lo hace nadie. Eso tu que eres buena persona.
- Pero por eso se trata, que cada vez mas gente la deje abierta, que cunda el ejemplo y así tendremos wifis para usar todos cuando las necesitemos. Y no tener que estar intentado petarlas.
Creía que la conversación se iba a quedar aquí pero de repente Diego suelta la frase de la tarde (y del día)
- Y que sera lo próximo: ¿dejar a nuestras mujeres abiertas también?